vende ETA

Algo más de cincuenta años de historia. Tantos como de marca: potente, espectacular, mediática, constante…
Operó en una dictadura identificando sus huellas dactilares con las de las víctimas de Franco, colaborando con demócratas europeos y norteamericanos. ¿CIA /ETA detrás del “túnel” que permitió volar a Carrero Blanco y “desaparecer de escena”?…
En democracia, obtuvo un estatus internacional bien diferente: quedó identificada como organización terrorista extranjera por el Departamento de Estado de EE.UU., grupo proscrito por el Reino Unido y terrorista por la UE.
En todos los tiempos y momentos, días y minutos, el rastro de ETA ha despertado un gran interés hasta convertirse en un producto de consumo millonario, tal vez, en precursor de la “telerrealidad”.

Un simple recorrido por “la memoria histórica” de los medios de comunicación de este país, arroja resultados tan sorprendentes como inexplicables: ETA ha creado adicción. Políticos y determinados empresarios de la comunicación dependen de ella, hasta el punto de recordarla cuando decide permanecer ausente.
Euskadi Ta Askatasuna (“Euskadi y Libertad”) , sólo ETA para el gran público, supera en espacios y minutos, en los medios de comunicación, a cualquier partido político. Son resultados, hasta ahora, imbatibles. Es curioso, pero en “la guerra de los tiempos en televisión”, la misma que enfrenta y obsesiona históricamente a los grandes partidos, los segundos cuentan. ETA les gana siempre y ellos se aprovechan, incluso, de la magnanimidad de la organización. Líderes condenando un atentado— Presidentes del Gobierno a la cabeza— asistiendo a un funeral, visitando los lugares de los hechos o defendiendo la democracia, son tiempos “patrocinados” por la propia ETA que engrosan la cuenta de resultados, la presencia audiovisual de los dos grandes.
El año pasado, Peter Sloterdijk, filósofo alemán, definía el terrorismo como una forma de cultura del entretenimiento y, a los terroristas, como entretenedores armados que interpretan nuestro sistema de medios de comunicación. Decía, también, que lo único que se puede hacer contra el terrorismo es ignorarlo , pero “[p]iense usted por qué no lo podemos ignorar. La respuesta es porque el sistema mediático es cómplice del terrorismo. El sistema mediático apoya la fascinación por el terrorismo”
Nosotros nos permitimos añadir : una gran mayoría de políticos españoles “matan” por “salir en la foto” y, ETA, les ayuda a estar siempre en el gran escaparate , en prime time . Es el “aliado perfecto”. Un análisis de contenidos y distribución de tiempos en informativos, en España, aporta datos sobrecogedores:
-ETA con sus atentados/acciones confecciona la agenda de los medios de comunicación.
-ETA sabe actuar para televisión: escribe con imágenes, elige informativos de máxima audiencia, facilita las tareas de producción y garantiza la “participación de todos”.
Una pregunta inquietante: ¿Por qué ETA no habla? ¿Por qué la mayoría de los periodistas se mimetizan con los políticos participando de su lenguaje, de frases hechas, “frases atentado” que coinciden con los “titulares atentado” y no se interesan por investigar el por qué de semejantes atrocidades?, ¿No es una buena exclusiva el testimonio de un terrorista? -una de tantas contradicciones: los comunicados de ETA no sólo se difunden, se esperan con interés. Como muestra el “previsto” para el Aberri Eguna de hoy- ¿ No vende saber quién está detrás de las bombas? ,¿Cómo se adiestra a un terrorista?, ¿Qué piensa y por qué actúa un “cachorro” de ETA? ,¿Por qué se exhiben presos de la banda sin respetar ninguna consideración relacionada con la dignidad personal?, ¿De qué conflicto estamos hablando?
Mas grave aún: cualquier sugerencia de negociación o final , salvo los anuncios de tregua— adecuadamente convertidos en espectáculo mediático— se neutraliza con una gran naturalidad. Tal vez, teniendo en cuenta esa gratitud, podemos pensar que no interesa acabar con la gallina de los “minutos de oro”.
Los episodios relacionados con la izquierda abertzale, en los últimos meses, no deben pasar desapercibidos. Instituciones democráticas confundiendo, conscientemente, libertad de pensamiento con terrorismo, infiriendo delitos de propósitos, presumiendo daño en lugar de inocencia. La ligereza con la que Pérez Rubalcaba acusa a quienes defienden un final de conflicto dialogado es preocupante pero, sobre todo, inadecuada y, mas de una vez, incendiaria. La declarada obsesión por todo lo que suene a Lizarra /Estella, pacto, distensión, solución política o autodeterminación, irrita al titular de Interior.
Rubalcaba también dicta titulares. Su lenguaje plagado de “jefes de ETA”, sus consejos sobre si Otegi debe “romper” con ETA, sus múltiples afirmaciones extemporáneas :“Perseguimos a toda la ETA, hay y habrá golpes contra los brazos, las piernas, la cabeza, el corazón, el hígado y el pulmón”, que parecen completar las Juan Carlos I : “Hay que darles en la cabeza y combatirlos hasta acabar con ellos”. El peligroso juego de medias palabras: “El PNV está defendiendo en la calle una estrategia diseñada por ETA” o la filtración de detalles groseros: “Se orinó en los pantalones cuando estaba siendo detenido” son provocaciones que suelen tener consecuencias.
La Navidad llevó, a Alfredo Pérez Rubalcaba “ a pensar que ETA puede estar, a su vez pensando, valga la redundancia, en cometer un atentado espectacular”… El problema es que “el tarjetón” cargado de intenciones estaba firmado por el Ministro del Interior. En Semana Santa, vuelve a advertir sobre esa posibilidad.
Esas interpretaciones delirantes y maleducadas de los hechos y las acciones reales, no exentas de exhibición de un exagerado amor propio y de la búsqueda desesperada de la mala intención de los demás, nos han situado donde estamos, en un país que sólo sabe enterrar bien a sus muertos, a las víctimas de la sinrazón.
Un día después del atentado que le costó la vida a Eduardo Puelles, el taxista que me llevaba a mi destino, en Bilbao, escuchaba un informativo. El periodista aportaba todo tipo de detalles sobre el perfil de la víctima y acababa su crónica con un espeluznante y detallado relato de los últimos momentos de su vida. Testigos presenciales escuchaban, mientras ardía en llamas, sus gritos de socorro. El taxista desconectó violentamente la radio. Se detuvo en un semáforo en rojo, no abría la boca, sólo golpeaba el volante forrado con piel. Cuando descendía del coche, me dijo:
-¿Sabe quién lo mató?
ETA, le respondí inmediatamente.
-No, todos: Usted y yo también.
No le confesé que era periodista.

(Artículo “Vende Eta” Los Informativos y la agenda ETA)

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Acerca de Isabel Paz

Periodista Trabajos Divulgación Científica: "2.mil" (TVE), "Tiempo del Sistema Solar" (TVE), "Nos vemos en Marte" , "Magistrales"

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