El silencio del carbón es violento

Las “mujeres del carbón” llegaron a Madrid con las manos en alto. El despliegue policial y mediático parecía preparado para otra cosa…

 

Las Fuerzas de Seguridad cumplían órdenes estrictas que pretendían asegurar el alejamiento de las mineras del lugar en el que se daba el último paso para segar de forma súbita su futuro: el Senado. No sé de qué manera, pero creo que ayer, la proporcionalidad de la Policía primó sobre las reglas o advertencias recibidas. Aquellas mujeres, hijas o nietas de las mineras de principios del siglo XX, defendían su derecho a sobrevivir. En los tiempos mas negros del carbón, las mineras y los niños desempeñaban trabajos mas penosos que los de los hombres y, a cambio, recibían salarios de miseria. Lo vivido  contribuyó a crear una conciencia solidaria entre el proletariado, conciencia que se hereda y exhibe aún.


Por parte del otro gran aparato, el mediático, algunos de sus principales “Generales”, cargaron sus armas con propaganda, bien diferente a información. La “casta de parásitos”, idea propuesta por el sociólogo Vicente González Radío, lejos de retratar la realidad, construye la suya propia. No sabemos si a medida de alguien o de qué.

Mientras una votación privada de diálogo, reflexión e inteligencia sea capaz de cerrar un asunto tan grave con éste, las cosas nos van mal a todos. Es el momento de pensar juntos, de buscar salidas que garanticen la sostenibilidad energética. El silencio, ese sí, es muy violento.

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Acerca de Isabel Paz

Periodista Trabajos Divulgación Científica: "2.mil" (TVE), "Tiempo del Sistema Solar" (TVE), "Nos vemos en Marte" , "Magistrales"

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