El gobierno de Marruecos siembra con minas anti-realidad su territorio. Su afán expansivo le lleva mas allá, en este caso, mas acá.

En Madrid, días antes de la operación Agdaym Izik, el Ministro de Asuntos Exteriores, Taieb Fassi-Fihri, intentaba dinamitar los pilares de la profesión periodística. Sin temblarle la voz, habló de los “excesos” de la prensa española cuyos “especialistas” “confunden sus deseos con la realidad”. Fassi-Fihri venía a preparar el terreno, no a saludar y conocer a su nueva colega española, Trinidad Jiménez. Ella, sonriente, se limitó a decir que no compartía, pero sí respetaba las restricciones impuestas por Marruecos a la prensa. Jiménez empezaba mal, cometía el primer gran error como titular de la Diplomacia Española. Ahora tiene que seguir respetando un presunto genocidio tramado a oscuras, sin luz, sin periodistas. Tiene que seguir respetando a los que, cuando menos, nos han robado la libertad de expresión. Continuar leyendo ‘Los ladrones se precaven de la luz… Algunos políticos de los periodistas’




